La monarquía absoluta.
Durante los siglos XVII y XVIII el rey concentró en sus manos todos los poderes del Estado (legislativo, ejecutivo y judicial), que podía usar a su antojo, convirtiéndose así en un monarca absoluto. El Absolutismo estuvo justificado por filósofos y pensadores como Bossuet que afirmaba que la autoridad del monarca era de origen divino. El Absolutismo fue la última forma de gobierno del Antiguo Régimen.
Luis XIV, monarca absoluto.
Luis XIV de Francia, el Rey Sol, fue el máximo representante del Absolutismo. Todo el poder legislativo ejecutivo y judicial se concentro en sus manos. Gobernó desde su palacio de Versalles y Francia se convirtió en la mayor potencia europea. A él se le atribuye la célebre frase “el Estado soy yo”.
Antiguo Régimen.
Sistema económico, social y político propio de la Edad Moderna, siglos XVI al XVIII, anterior a la época de las revoluciones burguesas, que se caracterizaba por las estructuras económicas feudales, la sociedad estamental y el absolutismo monárquico.
La Ilustración.
Fue un movimiento intelectual del siglo XVIII, fruto del avance de las ciencias sociales y experimentales en Europa, basado en la idea del progreso, la importancia de la razón y el desarrollo de las ciencias y las libertades. Filósofos y economistas contribuyeron a cambiar la sociedad de su tiempo. Voltaire, Montesquieu, Rousseau y Adam Smith pusieron las bases del liberalismo político y económico.
La Enciclopedia.
Diccionario razonado de las ciencias, artes y oficios editada por Diderot y D´Alambert, obra francesa que pretendía resumir todo el saber del siglo XVIII. Se inspiraba en el racionalismo y tuvo el mérito de ser la primera obra de divulgación científica que estuvo al alcance de las clases medias y populares. Se caracterizaba por su anticlericalismo.
El Despotismo Ilustrado.
Los monarcas combinaron el Absolutismo con algunos de los ideales de la Ilustración. Se convirtieron en protectores de las ciencias y las artes, llevaron a cabo numerosas obras públicas y promovieron amplias reformas en la administración, la educación, y la justicia, todo ello para mejorar el bienestar de la población y generar riqueza. Podría resumirse en una frase: “todo para el pueblo, pero sin el pueblo”.
El Liberalismo.
Doctrina política opuesta al absolutismo monárquico, que defendía la validez de la constitución democrática en forma de república o monarquía constitucional y el reconocimiento de las libertades fundamentales del ser humano. Constituyó el cuerpo doctrinal de las revoluciones burguesas.
Ideas que defiende el liberalismo.
Para el liberalismo, los pilares del orden político y social son el individualismo, la libertad, la propiedad privada, la igualdad ante la ley y la confianza en la razón y el progreso. La soberanía reside en la nación y no en la corona. También defiende la división de poderes para evitar la tiranía y el sufragio censatario.
El origen del pensamiento liberal.
Se halla en la Ilustración, movimiento intelectual europeo del siglo XVIII, fruto del avance de las ciencias sociales y experimentales, basado en la idea del progreso, la importancia de la razón y el desarrollo de las ciencias y las libertades. Filósofos, (Voltaire, Montesquieu, Rousseau), y economistas, (Adam Smith), pusieron las bases del liberalismo político y económico.
La revolución liberal de las colonias inglesas de Norteamérica.
Los habitantes de las trece colonias de Norteamérica se alzaron en armas contra las autoridades inglesas que les exigían impuestos y no les permitían participar en las tareas de gobierno. Los representantes de los colonos se reunieron en Filadelfia el 4 de Julio de 1776 y aprobaron la Declaración de Independencia. En 1787 se proclamó la Constitución Norteamericana, donde se reconocían los derechos humanos y se eliminaban los principios del Antiguo Régimen, adoptando como forma de gobierno la república democrática.
Origen de la Revolución Francesa de 1789.
Francia en 1789 estaba gobernada por un monarca absoluto y su sociedad era estamental. Las malas cosechas habían traído el hambre y el rey Luis XVI, para recaudar más impuestos, convocó a los Estados Generales, formados por los representantes de la nobleza, el clero y el tercer estado. Ante la oposición de la nobleza a pagar impuestos, los representantes del tercer estado abandonaron la reunión y en un viejo frontón se constituyeron en Asamblea Nacional. Al mismo tiempo el pueblo de París, el 14 de Julio, asaltó la prisión de la Bastilla y liberó a los presos políticos.
Revolución Francesa, la Asamblea Constituyente.
Los diputados del tercer Estado se organizaron en dos partidos: girondinos o moderados y jacobinos o radicales. Durante varios años se alternaron en el poder dando lugar a varias etapas diferenciadas. La etapa de la Asamblea Constituyente estuvo protagonizada por los girondinos; se abolieron los privilegios señoriales, se redactó la declaración de derechos del hombre y se aprobó la primera constitución francesa que proclamaba la soberanía del pueblo, reconocía la división de poderes y el sufragio censatario.
Revolución Francesa, la Convención y la época del Terror.
Austria y Prusia declararon la guerra a la Francia revolucionaria. Las dificultades del conflicto y la escasez de alimentos provocaron motines populares. Se disolvió la asamblea moderada y el poder pasó a manos de la Convención, presidida por los jacobinos. Se redactó una constitución radical que reconocía el sufragio universal, el derecho al trabajo y a la educación. El rey Luis XVI fue guillotinado y se proclamó la República. Las reformas no llegaron a aplicarse porque el radical Robespierre instauró una dictadura dando lugar a la época del Terror.
Revolución Francesa, el Directorio.
Los girondinos protagonizaron un golpe de estado contra Robespierre, el poder pasó a manos de un Directorio de cinco miembros y se redactó una constitución más moderada. Se llevó a cabo una reorganización militar que facilitó algunas victorias en Italia, Austria, Prusia y Egipto. De esta manera el ejército adquirió cada vez más importancia, especialmente uno de sus generales, Napoleón Bonaparte.
Napoleón Bonaparte.
Uno de los generales más destacados del ejército francés, Napoleón, derrocó al Directorio y se hizo con el poder formando un nuevo gobierno: el Consulado. Durante esa etapa se centralizó la administración, se fundó el Banco de Francia, se reformó el sistema educativo y se promulgó el Código Civil donde se recogían algunos de los principios fundamentales de la Revolución Francesa y el nuevo Estado liberal burgués. Más adelante, Napoleón, se proclamó a sí mismo emperador de los franceses y se lanzó a la conquista de Europa.
La Guerra de la Independencia.
Con la excusa de invadir Portugal Napoleón introdujo su ejército en España. Llamó al rey de España Carlos IV y a su hijo Fernando a Bayona y les forzó a abdicar dando la corona a su hermano José Bonaparte. El 2 de Mayo de 1808 hubo un levantamiento popular en Madrid que se extendió a otras muchas ciudades. El pueblo no aceptaba al nuevo rey. Surgieron por todas partes juntas populares que se unieron en una Junta Suprema Central que convocó Cortes en Cádiz. Parte del ejército español se reorganizó y muchos patriotas formaron guerrillas para hostigar a los franceses. El general Castaños causó la primera derrota del ejército napoleónico en Bailén. Sin embargo la guerra se prolongó hasta 1814 fecha en que Napoleón fue derrotado en Europa por rusos y británicos.
La Primera Constitución Española.
Mientras que España era invadida por las tropas napoleónicas, los patriotas representantes de la Junta Central se reunieron en Cádiz y elaboraron una constitución liberal, la de 1812, donde se incluía una declaración de derechos del hombre, el reconocimiento de las libertades de reunión, asociación y expresión, la división de poderes y el derecho al voto de los hombres mayores de 25 años.
La restauración.
Tras la derrota de Napoleón en Waterloo los representantes de las monarquías absolutas se reunieron en el congreso de Viena con la intención de restaurar el Antiguo Régimen, luchar contra el liberalismo y restablecer las fronteras europeas modificadas por las conquistas napoleónicas. Se firmó un pacto entre Austria, Prusia y Rusia denominado Santa Alianza por el que los ejércitos absolutistas intervendrían en aquellos países donde el liberalismo amenazase al absolutismo monárquico.
El Trienio Liberal.
En 1820 el coronel Riego se pronunció en Cabezas de San Juan, (Sevilla), contra el absolutismo de Fernando VII. Tras el golpe de estado se restableció la Constitución de 1812 durante 3 años. Durante ese tiempo el monarca y los absolutistas conspiraron para acabar con el sistema constitucional. En 1823 las tropas de la Santa Alianza, los 100.000 Hijos de San Luis dirigidos por el duque de Angulema, invadieron España y restauraron el absolutismo.
La revolución Industrial.
Se inició en Inglaterra en el S. XIX. Gracias a los avances científicos se produjo una revolución agrícola. Las nuevas técnicas de explotación y la mecanización mejoraron los rendimientos en el campo. Se pasó de una agricultura de subsistencia a otra industrial. Muchos trabajadores del campo perdieron su trabajo y tuvieron que emigrar a la ciudad. Al mismo tiempo se produjo un crecimiento de la población gracias a la mejora en la alimentación, higiene y medicina. Al aumentar la población aumentó el consumo. Era necesario producir más para atender la demanda. El descubrimiento de la máquina de vapor permitió el desarrollo de la industria textil y la aparición del ferrocarril y otros medios de transporte. La necesidad de hierro y acero impulsaron la industria siderúrgica. Pronto el carbón sería sustituido por el petróleo, se descubriría la electricidad y la industria química iniciaría su despegue. Las fábricas se multiplicaban y aparecía un nuevo grupo social, el proletariado.
La sociedad de clases.
Con la industrialización, el liberalismo y el fin del Antiguo régimen desaparece la sociedad estamental y surge la sociedad de clases. Los nuevos grupos sociales se diferenciarían a partir de entonces por la posesión de mayor o menor cantidad de dinero. De esta manera tendríamos una alta burguesía formada por empresarios, banqueros, grandes comerciantes, altos funcionarios y terratenientes que vivían en barrios residenciales y dirigían el país; la pequeña burguesía o clases medias urbanas, pequeños propietarios, dueños de talleres y comercios, abogados, médicos, profesores y funcionarios; y por último la clase baja, obreros, criados, empleados, campesinos pobres y jornaleros, que vivían en barrios miserables.
El movimiento obrero.
La injusta situación de los obreros en los primeros años de la industrialización llevó a éstos a exigir mejoras. Al principio lo hicieron mediante la destrucción de máquinas o ludismo, huelgas y manifestaciones. Más adelante comenzaron a organizarse en asociaciones de oficios como las Trade Unions inglesas, antecedente de los sindicatos, y en partidos políticos herederos del cartismo. El movimiento obrero alcanzó su pleno desarrollo durante la segunda mitad del siglo XIX. En Londres se fundó la Primera Internacional o Asociación Internacional de Trabajadores que reunía organizaciones obreras de toda Europa y Norteamérica y propugnaba mejoras para los obreros y la solidaridad internacional entre ellos.
Las Ideologías obreras.
La explotación de los obreros hizo que algunos pensadores criticaran el capitalismo y defendieran una mayor igualdad en el trabajo y la riqueza. Los primeros fueron llamados socialistas utópicos por lo ideal de sus planteamientos. A este grupo pertenecieron Saint Simon, Owen y Fourier. Más adelante surgió el socialismo científico representado por Marx y Engels. Marx en sus obras “El Capital” y “El Manifiesto Comunista” defendía que los obreros debían acabar con la sociedad de clases mediante la revolución, y crear otra donde no existiese propiedad privada y el Estado obrero fuese el dueño de los medios de producción. Otra ideología obrera fue la anarquista contraria a la existencia del estado, la autoridad, la propiedad, las clases y el dinero, defendía la eliminación del capitalismo y la acción sindical o terrorista si era necesario, su máxima figura fue Bakunin.
El crecimiento de las ciudades.
Durante el siglo XIX se produjo la mecanización del campo. Muchos campesinos se quedaron sin trabajo y tuvieron que emigrar a las ciudades, se iniciaba el éxodo rural. Las viejas ciudades se vieron en la necesidad de adaptarse a los nuevos tiempos. Se derribaron las viejas murallas que impedían su crecimiento y comenzaron a construirse nuevas calles rectas y más anchas, y amplias plazas más allá de los límites del casco antiguo, eran los ensanches. El aspecto de las ciudades mejoró, se instaló el alumbrado nocturno y el agua corriente, se construyeron aceras, alcantarillado, mercados, teatros, bibliotecas, hospitales, cafés, edificios públicos, etc. Se levantaron barrios residenciales para la burguesía en los ensanches y barrios humildes para los obreros en las afueras.
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